En Komit Psicología acompañamos a personas que han vivido experiencias difíciles o traumáticas y que sienten que, aunque el tiempo haya pasado, esas experiencias siguen influyendo en su forma de vivir.
El trauma no siempre aparece inmediatamente después de un acontecimiento. A veces se manifiesta meses o incluso años más tarde, en forma de miedo, ansiedad, bloqueos, dificultades para confiar en los demás o sensación de vivir constantemente en alerta.
Nuestro objetivo no es ayudarte a olvidar lo que ocurrió, sino que esa experiencia deje de dirigir tu vida y puedas volver a construir una vida valiosa para ti.
¿Qué es el trauma?
Cuando pensamos en trauma solemos imaginar acontecimientos muy extremos, como accidentes graves o agresiones. Sin embargo, el trauma no depende únicamente de lo que ocurrió, sino también de cómo esa experiencia quedó almacenada y de cómo sigue influyendo en el presente.
Después de una experiencia altamente estresante o amenazante, el cerebro y el organismo aprenden rápidamente a protegerse. Esto hace que determinadas personas, lugares, sonidos, olores o incluso sensaciones corporales comiencen a asociarse con aquella experiencia y activen respuestas de miedo aunque el peligro ya no exista.
Por eso, muchas personas sienten que reaccionan “como si estuviera ocurriendo otra vez”, aunque racionalmente sepan que ya están a salvo.
El problema no es recordar el pasado, sino que el pasado siga condicionando el presente.
Síntomas de trauma en adultos
Cada persona vive el trauma de una manera diferente. No todas presentan los mismos síntomas ni todas responden igual ante una experiencia difícil.
Algunas de las manifestaciones más frecuentes son:
Revivir constantemente la experiencia
Pueden aparecer recuerdos intrusivos, imágenes, pesadillas o la sensación de volver a experimentar partes del acontecimiento cuando algo lo recuerda.
Vivir en estado de alerta
Muchas personas sienten que necesitan estar constantemente pendientes de lo que ocurre a su alrededor. Cualquier sonido inesperado, una llamada que no se responde o una situación cotidiana puede generar una intensa sensación de peligro.
Evitar situaciones, lugares o recuerdos
Es frecuente evitar conversaciones, personas, lugares o actividades que recuerdan lo sucedido. Aunque esta evitación reduce el malestar de forma momentánea, a largo plazo suele hacer que el miedo se mantenga.
Cambios físicos
El organismo puede responder con taquicardia, sudoración, temblor, dificultad para respirar, tensión muscular, molestias digestivas o sensación de pérdida de control cuando aparecen determinados recuerdos o situaciones relacionadas con la experiencia.
Cambios emocionales
El trauma puede generar miedo, culpa, vergüenza, irritabilidad o sensación de desconexión emocional. Algunas personas describen la sensación de vivir “como en automático” o de no sentirse completamente ellas mismas desde que ocurrió lo sucedido.
¿Por qué el trauma sigue afectando aunque hayan pasado años?
Una de las dudas más frecuentes es:
“Si aquello ocurrió hace tanto tiempo, ¿por qué sigo sintiéndome así?”
La respuesta tiene que ver con la forma en que aprendemos.
Cuando vivimos una situación muy intensa, nuestro cerebro intenta protegernos para que no vuelva a ocurrir. Para ello establece asociaciones muy rápidas entre la experiencia y todo aquello que la rodeaba.
Con el paso del tiempo, este aprendizaje puede extenderse a otras situaciones parecidas. Lo que inicialmente estaba relacionado únicamente con el acontecimiento acaba afectando también a otros lugares, personas o situaciones cotidianas.
Por ejemplo, una persona que sufrió un accidente de tráfico puede empezar evitando conducir y terminar evitando viajar. Alguien que vivió una experiencia de abuso puede comenzar desconfiando únicamente del agresor y terminar sintiéndose inseguro en muchas relaciones. Tras una pérdida traumática, algunas personas desarrollan una intensa necesidad de comprobar constantemente que sus seres queridos están bien.
Nuestro organismo intenta protegernos.
El problema aparece cuando esa protección termina limitando nuestra vida.
¿Cómo puedo empezar a recuperarme del trauma?
El primer paso no consiste en olvidar lo ocurrido ni en dejar de sentir.
Consiste en comprender que muchas de las respuestas que aparecen hoy fueron, en algún momento, una forma de protegerte.
Mientras buscas ayuda profesional, estas pautas pueden ayudarte:
- No luches constantemente contra tus recuerdos o emociones. Intentar eliminarlos suele hacer que aparezcan con más intensidad. Poco a poco es posible aprender a relacionarse con ellos de otra manera.
- Recupera actividades importantes para ti. El trauma suele ir reduciendo nuestra vida. Volver progresivamente a hacer cosas que son importantes para ti ayuda a recuperar espacios de bienestar.
- Evita aislarte. Compartir lo que estás viviendo con personas de confianza puede disminuir la sensación de soledad que muchas personas experimentan tras una experiencia traumática.
- Respeta tu ritmo. Afrontar un trauma no significa obligarte a recordar continuamente lo sucedido, sino avanzar de forma gradual y segura.
- Busca ayuda especializada. El trauma puede tratarse y existen tratamientos psicológicos con evidencia científica que ayudan a recuperar calidad de vida.
Tratamiento del trauma en adultos
En Komit Psicología entendemos el trauma como una experiencia que ha modificado la forma en que la persona se relaciona consigo misma, con los demás y con el mundo.
Nuestro trabajo no consiste en borrar los recuerdos ni en convencerte de que “todo está bien”. Trabajamos para que aquello que ocurrió deje de tener el control sobre tu vida.
Para ello desarrollamos un tratamiento personalizado que integra las intervenciones con mayor respaldo científico.
Evaluación individualizada
Cada experiencia traumática es diferente. Antes de comenzar el tratamiento realizamos una evaluación detallada para comprender cómo está influyendo el trauma en tu vida y qué factores están contribuyendo a mantener el problema.
Comprender cómo funciona el trauma
Muchas personas llegan pensando que “están reaccionando mal”. Comprender que las respuestas del organismo tienen una función y que son consecuencia de un proceso de aprendizaje suele ser uno de los primeros pasos para reducir la culpa y recuperar la sensación de control.
Exposición gradual y segura
La evitación suele aliviar el malestar a corto plazo, pero mantiene el problema a largo plazo. Te acompañamos a acercarte progresivamente a aquellos recuerdos, emociones o situaciones que hoy limitan tu vida, siempre respetando tu ritmo y dentro de un contexto seguro.
Regulación emocional
Aprenderás estrategias para relacionarte de forma diferente con las emociones intensas, reduciendo la necesidad de evitarlas constantemente y aumentando la sensación de control sobre tu vida.
Recuperar una vida guiada por tus valores
El objetivo final no es únicamente reducir síntomas. Trabajamos para que puedas volver a construir una vida orientada hacia aquello que realmente es importante para ti y no únicamente hacia evitar el sufrimiento.
Psicólogo especialista en trauma en Montecarmelo (Madrid)
Si una experiencia del pasado sigue condicionando tu presente, pedir ayuda puede ser el primer paso para recuperar tu bienestar.
En Komit Psicología contamos con psicólogos especializados en trauma y terapias basadas en la evidencia científica.
Ofrecemos atención para adultos en:
- Modalidad presencial, en Montecarmelo (Fuencarral-El Pardo), Madrid.
- Modalidad online, para que puedas acceder a terapia desde cualquier lugar.
Solicita una primera cita y podremos valorar juntos cómo ayudarte a recuperar una vida que no esté organizada por el miedo, sino por aquello que realmente es importante para ti.